En radiología atendemos cada día a personas muy distintas entre sí: diferentes edades, cuerpos, orígenes, idiomas, capacidades, culturas, niveles de alfabetización en salud, expectativas y experiencias previas. Reconocer esa diversidad y adaptarnos a ella no es un añadido a la práctica clínica: es parte de la calidad y la seguridad de la atención.
La evidencia científica documenta con claridad que, cuando la diversidad no se reconoce, se producen desigualdades en el trato, en la información y en los resultados clínicos (1, 2). Cuando sí se reconoce y se abordan los sesgos, se refuerza la relación terapéutica, mejora la adherencia y disminuyen los errores por barreras de comunicación (4, 6).
La diversidad no complica: enriquece.
¿Qué entendemos por diversidad en el cuidado?
La diversidad en radiología no se limita al origen o al idioma. Incluye dimensiones cognitivas, sensoriales, físicas, culturales, lingüísticas, socioeconómicas, de género y de edad. Cuidar la diversidad significa:
- Hacer explícito que la accesibilidad forma parte del servicio, no una excepción.
- Reconocer que cada persona llega con una historia, un cuerpo y unas necesidades específicas.
- Adaptar la comunicación, el ritmo y el trato a esa singularidad.
- Utilizar recursos específicos (interpretación, mediación, apoyos visuales, lenguaje llano) cuando son necesarios.
¿Por qué importa? Lo que dice la evidencia
Los sesgos implícitos existen en los profesionales sanitarios, como en cualquier persona, y pueden influir en el trato, el tiempo dedicado, la información ofrecida y determinadas decisiones clínicas (1, 2). Reconocerlos no supone un juicio, sino un requisito para reducir su impacto.
Las principales conclusiones de la literatura son:
- El lenguaje llano ha sido reconocido como una competencia clínica prioritaria, incluso para pacientes con adecuada alfabetización en salud, dado que el estrés y la enfermedad reducen la capacidad de procesar información compleja (7).
- La reflexión estructurada y la conciencia de los propios sesgos son intervenciones asociadas a mejoras en la práctica clínica (1).
- El uso de un lenguaje centrado en la persona y libre de expresiones estigmatizantes forma parte de las buenas prácticas asistenciales recomendadas por instituciones de referencia (3).
- Los intérpretes profesionales, presenciales o telefónicos, se asocian con mejor comprensión, mayor satisfacción y menos errores clínicos que los intérpretes ad hoc (familiares, personal no formado) (4).
- Los mediadores interculturales aportan valor específico como puente lingüístico y cultural, más allá de la traducción literal, especialmente en poblaciones migrantes y refugiadas (5).
- La comunicación con el paciente se ha situado como una prioridad estratégica de los servicios de imagen a nivel europeo (6).
De la teoría a la práctica: lo que hemos trabajado este mes
Semana 1 — Reconocer los sesgos
Los sesgos implícitos existen y pueden influir en el trato, la información y las decisiones clínicas. Reconocerlos es el primer paso para cuidar mejor. Tres preguntas útiles antes de cada prueba: ¿qué he supuesto sobre esta persona?; ¿le dedico el mismo tiempo e información que a otras?; ¿estoy escuchando su relato o interpretándolo? (1, 2).

Semana 2 — El lenguaje también cuida
El lenguaje con y sobre los pacientes forma parte de la calidad asistencial. Cuatro principios: la persona antes que su condición; evitar la infantilización; mantener la neutralidad, sin juicios sobre aspecto o motivo de consulta; y preguntar cómo prefiere ser tratada, incluyendo nombre, tratamiento y pronombres cuando proceda (3).

Semana 3 — Interpretación y mediación
Las barreras lingüísticas y culturales impactan en la seguridad clínica y la adherencia. Recomendamos utilizar intérprete profesional para la información clínica relevante y el consentimiento informado; incorporar apoyos visuales como los pictogramas ARASAAC; contemplar la mediación cultural cuando la barrera no es solo idiomática; y verificar la comprensión con preguntas abiertas. Se desaconseja recurrir a menores como intérpretes, delegar en familiares la traducción de información sensible o elevar el volumen de la voz en lugar de simplificar el mensaje (4, 5).

Semana 4 — Hacer visible el derecho a preguntar
Muchas personas no solicitan que se les repita una explicación, un intérprete o más tiempo porque no saben que pueden hacerlo. Proponemos un mensaje explícito, visible en salas, cambiadores y consultas:
«Puedes pedir que te lo expliquemos de nuevo o en lenguaje sencillo. Puedes pedir un intérprete. Puedes pedir tiempo. Estamos aquí para escucharte.»
Este mensaje legitima la petición, reduce la vergüenza asociada a no haber comprendido y normaliza los ajustes como parte del servicio (6, 7).

Un mini-hábito para esta semana
Antes de comenzar cada prueba, hazte estas tres preguntas:
- ¿Estoy tratando a esta persona por lo que veo o por lo que sé de ella?
- ¿Está entendiendo la información en las mismas condiciones que cualquier otra persona?
- ¿Necesita algún apoyo adicional (intérprete, pictogramas, lenguaje sencillo, más tiempo) que yo pueda ofrecerle?
Con estas tres preguntas podemos valorar la situación particular del paciente, lo que produce un impacto directo en la equidad y en la seguridad de la atención.
Para cerrar
Cuidar la diversidad en radiología no exige grandes recursos: exige atención directa, buena comunicación y algunas herramientas. Reconocer nuestros sesgos, cuidar el lenguaje, utilizar los recursos de interpretación y mediación cuando son necesarios, y hacer visible el derecho a preguntar son cuatro gestos que, aplicados de forma consistente, transforman la experiencia de las personas que atendemos y la calidad de la imagen que ofrecemos.
¿Qué medida de las trabajadas este mes te parece más aplicable en tu servicio y cuál requeriría más apoyo institucional para implementarla? Si te apetece, compártelo con tu equipo.
#RadiologíaHumana · #HumanizaciónSERAM · #DiversidadEnElCuidado
Bibliografía
- Vela MB, Erondu AI, Smith NA, Peek ME, Woodruff JN, Chin MH. Eliminating explicit and implicit biases in health care: evidence and research needs. Annu Rev Public Health. 2022;43:477-501.
- FitzGerald C, Hurst S. Implicit bias in healthcare professionals: a systematic review. BMC Med Ethics. 2017;18(1):19.
- National Institutes of Health. NIH Style Guide: person-first and destigmatizing language. Bethesda (MD): NIH.
- Dungu KHS, Kruse A, Svane SM, et al. Interpreter services and effect on healthcare: a systematic review of the impact of different types of interpreters on patient outcomes. Patient Educ Couns. 2023;108:107604.
- Verrept H. What are the roles of intercultural mediators in health care and what is the evidence on their contributions and effectiveness in improving accessibility and quality of care for refugees and migrants in the WHO European Region? Copenhagen: WHO Regional Office for Europe; 2019. Health Evidence Network synthesis report 64.
- Rockall AG, Justich C, Helbich T, Vilgrain V. Patient communication in radiology: moving up the agenda. Eur J Radiol. 2022;155:110464.
- Papadakos J, Papadakos T, Papadakos C, et al. Plain language communication as a priority competency for medical professionals in a globalized world. Can Med Educ J. 2018;9(2):e52-e59.



