La imagen cardíaca permite ver la enfermedad cardiovascular años antes de que se produzcan los síntomas, según SERAM

La imagen cardíaca permite ver la enfermedad cardiovascular años antes de que se produzcan los síntomas, según SERAM

Categoría: Notas de prensa

La imagen cardíaca permite ver la enfermedad cardiovascular años antes de que se produzcan los síntomas, según el Dr. Jordi Broncano, especialista en imagen cardiotorácica de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) y coordinador de la Unidad de Imagen Cardiotorácica de HT Médica. Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se celebra mañana, bajo el lema “Don’t Miss a Beat” (“Que no se te escape ni un latido”) pone el foco en los signos y síntomas que pasan desapercibidos, especialmente en mujeres y personas jóvenes. La enfermedad cardiovascular no empieza el día en que aparece el dolor en el pecho, en muchas personas se inicia años o incluso décadas antes, y la imagen cardíaca es capaz de hacer visible esa fase silenciosa. “La imagen cardiovascular puede mostrar la enfermedad antes de que se produzcan los síntomas”, afirma el Dr. Broncano.

Una enfermedad que avanza en silencio durante años

La aterosclerosis, la acumulación de placa en la pared de las arterias, tiene una larga fase sin síntomas. Los datos más recientes muestran hasta qué punto está extendida. El estudio REACT, publicado en The New England Journal of Medicine en agosto de 2026, analizó a 16.808 adultos de España y Dinamarca de entre 18 y 70 años sin enfermedad cardiovascular conocida y encontró aterosclerosis subclínica en el 57,1 %.

En España, el estudio PESA (Progression of Early Subclinical Atherosclerosis), realizado en 4.184 personas sin síntomas de entre 40 y 54 años, la detectó en aproximadamente el 63 % de los participantes: el 71 % de los hombres y el 48 % de las mujeres.

Ver la pared de la arteria, no solo el hueco por el que pasa la sangre

Los síntomas suelen aparecer cuando la placa ya estrecha de forma importante la arteria. La diferencia de la imagen actual es que permite estudiar la propia pared del vaso y la placa, no únicamente el espacio por el que circula la sangre. “Hoy podemos visualizar con gran detalle la placa aterosclerótica y cuantificarla gracias a la combinación de tecnología de última generación, como la tomografía por conteo de fotones, y los softwares avanzados de cuantificación y caracterización de la placa de ateroma con inteligencia artificial”, señala el Dr. Broncano.

Esta capacidad ha llevado a las principales guías internacionales, como las de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024 sobre síndrome coronario crónico y las del Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón (ACC/AHA) de 2021 sobre dolor torácico, a incorporar la angio-TC coronaria, un estudio de las arterias del corazón mediante tomografía computarizada con contraste, como prueba de primera línea en determinados escenarios, precisamente por su capacidad para diagnosticar la enfermedad coronaria y estratificar su gravedad.

Más que un diagnóstico: una prueba que cambia el manejo clínico y el pronóstico

El valor de la imagen cardíaca no es solo diagnóstico. En el ensayo SCOT-HEART (Scottish Computed Tomography of the Heart), añadir la angio-TC coronaria al estudio de pacientes con dolor torácico estable mejoró la precisión diagnóstica, modificó el tratamiento preventivo y se asoció a una reducción de la mortalidad coronaria y de los eventos cardíacos a cinco años frente al manejo clínico convencional.

Además, la guía ACC/AHA de 2026 sobre colesterol y otras alteraciones de las grasas en sangre recomienda el uso selectivo de la cuantificación del calcio coronario por TC para afinar el riesgo cardiovascular en hombres mayores de 40 años y mujeres mayores de 45 con riesgo limítrofe o intermedio, cuando la decisión sobre el tratamiento no está clara.

TC coronaria y resonancia cardíaca, dos técnicas complementarias en plena expansión

La angio-TC coronaria es una de las pruebas que más ha ampliado sus indicaciones en las últimas guías de la ESC. Ya no se limita a descartar estenosis, es decir, estrechamientos de las arterias. “Ha pasado de ser una técnica fundamentalmente destinada a excluir estenosis coronaria a proporcionar información acerca de la presencia y extensión de la propia aterosclerosis coronaria, identificando las placas de alto riesgo (placas vulnerables), determinando la repercusión funcional y hemodinámica de forma no invasivaexplica el Dr. Broncano. Avances como la imagen espectral y la TC de conteo de fotones permiten hacerlo con mayor precisión, menos radiación y menos contraste.

La resonancia magnética cardíaca, por su parte, destaca por su excelente capacidad para caracterizar el tejido del corazón, su precisión y la ausencia de radiación ionizante. Su campo de aplicación es muy amplio: miocardiopatías, sospecha de miocarditis, infartos sin obstrucción de las arterias coronarias, valoración de cicatrices tras un infarto, cardiopatías congénitas, tumores cardíacos, detección de isquemia o estudio de la insuficiencia cardíaca.

Un crecimiento que no se puede medir: España no tiene registro nacional de imagen cardíaca

Pese a su expansión, hay una cifra que hoy no se puede dar: cuántas pruebas de imagen cardíaca se realizan en España. No existe un registro nacional público que recoja el número de TC coronarias o de resonancias cardíacas que se hacen en el país, por lo que su crecimiento no puede cuantificarse con datos oficiales.

“Aunque no hay un registro nacional español público que permita determinar cuantitativamente el número de exploraciones, tanto la angio-TC coronaria como la resonancia magnética cardíaca constituyen dos técnicas complementarias consolidadas y en expansión, con gran impacto en el diagnóstico y manejo clínico del enfermo cardiovascular”, apunta el Dr. Broncano.

Mujeres: el dolor torácico sigue siendo el síntoma principal, pero no el único

“Sin duda hay mucho que resaltar, pero hay que evitar el tópico impreciso de que ‘las mujeres no tienen dolor torácico’”, subraya el Dr. Broncano. De hecho, la guía ACC/AHA de dolor torácico recuerda que este sigue siendo el síntoma predominante del síndrome coronario agudo tanto en hombres como en mujeres, aunque en ellas son más frecuentes los síntomas acompañantes, como náuseas, falta de aire o palpitaciones. Las mujeres presentan además con más frecuencia cuadros como el infarto de miocardio sin obstrucción de las arterias coronarias (MINOCA), la disección coronaria espontánea o el síndrome de Takotsubo.

La Asociación Europea de Imagen Cardiovascular (EACVI) lo resume así en un documento publicado en 2024: “en mujeres no debemos confundir ‘no hay una obstrucción coronaria’ con ‘no hay enfermedad cardíaca’. La microcirculación coronaria, la caracterización tisular miocárdica y entidades como MINOCA o Takotsubo pueden requerir otras técnicas de imagen para llegar a su diagnóstico”. En esta línea, un estudio reciente de Reynolds y colaboradores observó que combinar la resonancia cardíaca con la tomografía de coherencia óptica coronaria, una técnica de imagen desde el interior de la arteria permitía identificar la causa en el 84,5 % de los pacientes con MINOCA.

Un mito que conviene desterrar

Una de las ideas que más insiste en corregir el especialista es que la TC coronaria “solo sirve para decir si una arteria está obstruida”. Los estándares de 2026 de la Sociedad de Tomografía Computarizada Cardiovascular (SCCT) ya dan un papel creciente a la valoración de la aterosclerosis más allá de una clasificación binaria entre “obstruida” y “no obstruida”. “La TC coronaria contemporánea informa de la presencia de placa, distribución, carga ateromatosa, repercusión hemodinámica y estenosis”, concluye el Dr. Broncano.

Ser joven no es garantía de un corazón sano

La edad reduce el riesgo absoluto, pero no descarta la enfermedad. El estudio REACT detectó aterosclerosis subclínica en el 8,7 % de los hombres y el 6,7 % de las mujeres de entre 18 y 29 años. “La aterosclerosis puede empezar pronto, especialmente cuando existen otros factores de riesgo como colesterol elevado, tabaquismo, hipertensión, diabetes o antecedentes familiares”, advierte el Dr. Broncano.

Identificar esos factores a tiempo permite estratificar el riesgo y decidir quién se beneficia realmente de un estudio más profundo. La guía ACC/AHA de 2026 presta especial atención a la intervención precoz en la hipercolesterolemia familiar y en adultos jóvenes con colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad, el conocido como “colesterol malo”) elevado o una fuerte historia familiar de enfermedad cardiovascular prematura, y al papel del calcio coronario para estimar el riesgo con más precisión.

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