La Radiología se consolida como pieza clave para personalizar el tratamiento del asma grave, según un estudio publicado en la revista Radiología de la SERAM
La Radiología se consolida como pieza clave para personalizar el tratamiento del asma grave, según un estudio publicado en la revista Radiología de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) por un equipo de radiólogas del Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Álvaro Cunqueiro (Vigo), en colaboración con el Servicio de Neumología del mismo centro. Se trata de una actualización sobre el papel de la tomografía computarizada de alta resolución (TCAR) en el diagnóstico, la caracterización y el seguimiento del asma. El artículo es “TCAR y asma: un puente entre la imagen y el tratamiento personalizado”, y defiende que esta técnica puede consolidarse como una herramienta esencial para la medicina de precisión en pacientes con asma grave.
El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y afecta a aproximadamente 262 millones de personas en el mundo. Aunque la mayoría de los casos responde bien al tratamiento habitual, entre un 5 y un 10% desarrolla formas graves y resistentes, con un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes y en el sistema sanitario.
Según la Dra. Elena Chávarri Ibáñez, especialista de la SERAM y una de las autoras del estudio, “aunque la radiología ha desempeñado tradicionalmente un papel secundario en el estudio del asma, utilizándose básicamente para descartar complicaciones, actualmente con las TCAR y los software de análisis cuantitativo, ha llegado la hora de profundizar en el estudio de las enfermedades de la vía aérea y en particular del asma grave ya que estamos viendo que podemos distinguir diferentes fenotipos de pacientes asmáticos y valorar la respuesta al tratamiento”
Protocolo TCAR
El protocolo de estudio incluye dos adquisiciones sin contraste: una en inspiración máxima, que evalúa parámetros estructurales como el engrosamiento de la pared bronquial, la disminución del diámetro de la luz o la presencia de tapones mucosos; y otra en espiración forzada, que evalúa parámetros funcionales como el atrapamiento aéreo y el colapso bronquial, dos de los signos más relevantes de la afectación de la vía aérea. “El engrosamiento de la pared bronquial es uno de los hallazgos con mayor impacto clínico: se relaciona con la gravedad de la enfermedad, con el deterioro de la función pulmonar, con el riesgo de exacerbaciones y con la respuesta al tratamiento. Es, en la práctica, un biomarcador de imagen”, señala la Dra. Chávarri.
Hacia una caracterización fenotípica del asma grave
“El objetivo es que la TCAR ayude a definir fenotipos radiológicos del asma que se correspondan con perfiles clínicos concretos, de manera que cada paciente reciba el tratamiento más adecuado a las características estructurales y funcionales de su vía aérea. Todavía no hay subtipos clínicos establecidos con certeza a partir de la imagen, pero la asociación entre hallazgos radiológicos y rasgos clínico-analíticos es cada vez más sólida”, concluye la Dra. Chávarri.
Softwares de cuantificación: menos subjetividad, más precisión
Una de las principales novedades que recoge el artículo es la incorporación de herramientas de posprocesado capaces de segmentar de forma automática el árbol bronquial, lo que permite mediciones no invasivas y reproducibles, sin la variabilidad asociada a la valoración visual entre distintos observadores. Los nuevos softwares de análisis cuantitativo posibilitan una evaluación objetiva y reproducible de la vía aérea, superando la variabilidad de la valoración visual. “Estos programas nos ayudan a objetivar la gravedad de la enfermedad, monitorizar su evolución y comprobar el impacto de los tratamientos, incluidos los biológicos. Es un paso importante hacia una radiología más cuantitativa y menos dependiente del ojo del observador, aunque actualmente no están completamente desarrollados y es prioritario mejorarlos para que sean completamente fiables”, explica la Dra. Chávarri.
Asma y EPOC: enfermedades que se solapan, pero con matices
El estudio también compara los hallazgos radiológicos del asma con los de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), dos enfermedades que comparten mecanismos y que en ocasiones resultan difíciles de diferenciar clínicamente. “En nuestra experiencia, a pesar de que podemos encontrar características similares, los pacientes con asma tiene mayor engrosamiento de la pared y disminución del área de la luz bronquial y mayor score de tapones mucosos que los pacientes EPOC”, comenta la Dra. Chávarri.