Obituario
Dra. PILAR GALLAR BARBERÁ
La Dra. Pilar Gallar Barberá falleció el pasado 25 de abril en su “segunda casa”, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón: en él realizó su formación en Radiología y desempeñó una fecunda vida profesional a lo largo de más de 40 años.
Su actividad como radióloga tuvo dos ejes: el hospital y la SERAM. En el Gregorio Marañón, realizó una magnífica labor asistencial en el pabellón de Oncología que unida a su carácter afable y liberal le valió el reconocimiento y el respeto del resto de los especialistas, culminando esta dedicación con la jefatura del Departamento de Diagnóstico por Imagen. Así mismo desarrolló una importante actividad docente como profesora de la Escuela de TER del propio hospital y como profesora asociada de Radiología y Medicina Física de la Universidad Complutense. En la SERAM, fue Secretaria General en el periodo 1974-1981 y Secretaria de la Fundación Española de Radiología del 1998 (cuando se llamaba Fundación XIII Congreso Internacional de Radiología, congreso en el que participó de forma muy activa) al 2000. Mereciendo además todos los reconocimientos que otorga nuestra Sociedad: Miembro de Honor en 1981 y Medalla de Oro en 2004.
Aunque alicantina de nacimiento y de corazón, su vida madrileña transcurrirá en el distrito de Retiro, donde tenía su casa, en el barrio del Niño Jesús, muy cerca de su querido hospital al que conoció bajo varios nombres y algo más allá subiendo por Narváez y bajando hasta Goya 38, su no menos querida SERAM. Allí, más de una tarde tras buscar documentación en la biblioteca, charlará con su buena amiga Caridad Muela, “echándose un chester” o compartiendo un gin-tonic… (sí, eran otros tiempos). Algunos años más tarde y también en la nueva sede de Alcalá, junto a “sus chicas de la SERAM”, Eva, Susana, Mercedes y Cori, Pilar se pasaba los días buscando en los archivos de las juntas directivas y estudiando todos los números de nuestra RADIOLOGÍA para redactar una espléndida revisión de los hitos y publicaciones más sobresalientes de la especialidad en nuestro país (“100 años de Radiología sin Red”, 2012). Y todo ello, porque Pilar que vivió su vida y su trabajo con dedicación y pasión, emprendió tras su jubilación una actividad que siempre le había interesado: la escritura. Pilar, que fue una auténtica “pionera” de la radiología clínica española (no en vano fue la segunda radióloga en darse de alta en la Sociedad, Febrero 1969) era consciente del valor de las mujeres en nuestra profesión, sobre todo en aquella época, y no se cansaba de proclamarlo, por lo que resulta lógico que dedicara su primer libro a sus colegas, las radiólogas españolas, donde aporta datos históricos, valorando su presencia en juntas directivas de filiales y secciones, participaciones en congresos nacionales e internacionales, publicaciones, junto con entrevistas a casi una treintena de radiólogas de todo el país y que se cierra con una entrevista a la propia Pilar por su muy querida amiga Herminia Molina (“Sobre las radiólogas españolas”, 2005).
Frutos de su curiosidad intelectual fueron también “Radiología y pensamiento” y dos volúmenes de “Léxico radiológico conflictivo”, sin olvidar el libro que dedicó a sus alumnos técnicos especialistas en radiodiagnóstico, “La captura de lo invisible”, referencia para varias generaciones.
Es revelador lo que dicen de ella alguno de sus colaboradores más directos. “trabajar con ella ha sido no solo un placer y un constante aprender de la radiología, sino un enorme privilegio… Inquebrantablemente fiel a sus amigos… De una rectitud encomiable y a la vez comprensiva con otras opiniones y actitudes”.
Con ella tuvimos el honor de participar unos cuantos radiólogos “de esa época” en actos institucionales, juntas directivas y comités por lo que pasado el tiempo, nos reuníamos un par de veces al año en una comida de hermandad para charlar y contarnos novedades. En los últimos tiempos acudía, intrépida, a lomos de su silla de ruedas eléctrica, por padecer una grave osteoporosis, pero siempre con su sonrisa pícara y su cigarrillo en ristre.
Para los que peinamos canas desde hace algunos años, se nos ha ido una compañera, amiga y buena persona. Para los más jóvenes, que no la conocieron, basten unas palabras de la Dra. Carmen Fernández, buena amiga y compañera, “Pilar fue un referente de la radiología oncológica y ósea en su día y sobre todo intentó tener un impacto positivo en la vida de las personas que la rodeaban”.
Descansa en paz, Pilar.
Dr. Pedro Borrego Ruiz