Una tomografía computarizada de tórax puede revelar alteraciones pulmonares antes de que aparezcan los primeros síntomas

Una tomografía computarizada de tórax puede revelar alteraciones pulmonares antes de que aparezcan los primeros síntomas

Categoría: Notas de prensa

Con motivo del Día Mundial de la Radiología, que se celebra el próximo 8 de noviembre, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) destacan el papel de la tomografía computarizada (TC) de tórax en la identificación de alteraciones pulmonares que pueden detectarse antes de que existan síntomas o se haya establecido un diagnóstico de enfermedad respiratoria.

La TC de tórax permite obtener imágenes detalladas del pulmón y reconocer cambios estructurales que no siempre se manifiestan clínicamente en fases iniciales. En ocasiones, estas alteraciones se identifican de forma incidental durante una exploración solicitada por otro motivo, lo que puede dar lugar a una valoración clínica más específica.

Los nódulos pulmonares, el enfisema y las anomalías intersticiales: hallazgos frecuentes en estudios de TC de tórax

Los nódulos pulmonares son hallazgos radiológicos incidentales muy frecuentes en los estudios de TC de tórax realizados por cualquier motivo. Aunque la mayoría de estos nódulos pulmonares son lesiones benignas, un pequeño porcentaje (especialmente en personas con factores de riesgo) pueden corresponder a un cáncer de pulmón en fases precoces. 

El enfisema es una alteración pulmonar caracterizada por la destrucción de las paredes de los alvéolos y la pérdida de elasticidad del tejido pulmonar. La presencia de enfisema en una TC no establece por sí sola el diagnóstico de con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), para el que es necesaria la confirmación de obstrucción persistente al flujo aéreo mediante espirometría

Por su parte, las alteraciones pulmonares intersticiales (ILAs, por sus siglas en inglés) son hallazgos radiológicos que pueden identificarse en una TC de tórax, incluso en personas sin síntomas respiratorios. Su presencia no equivale necesariamente a un diagnóstico de enfermedad pulmonar intersticial difusa, aunque determinadas características pueden justificar una evaluación clínica adicional.

Las bronquiectasias, caracterizadas por una dilatación anormal y generalmente permanente de los bronquios, también pueden identificarse en una TC de tórax realizada por otros motivos.

La relevancia de estos hallazgos depende de factores como su tamaño (para el caso de los nódulos pulmonares), su extensión y características radiológicas (para el enfisema pulmonar y las ILAs), los síntomas, los antecedentes del paciente y otros factores de riesgo. Por ello, una vez detectados, es necesario valorar si tienen implicaciones para la salud y si requieren alguna actuación.

Según el tipo de alteración y el contexto clínico, puede ser necesaria una valoración por Neumología y la realización de pruebas complementarias, como estudios de función pulmonar o pruebas de imagen adicionales. En determinados nódulos pulmonares, puede estar indicada una PET/TC. La necesidad y la frecuencia del seguimiento se determinan de forma individualizada.

La colaboración entre Radiología y Neumología, clave para el abordaje clínico

En este proceso, la comunicación entre los profesionales que interpretan las imágenes y los especialistas que valoran al paciente resulta esencial.

Como explica el Dr. Marcelo Sánchez, especialista cardiotorácico de SERAM: “La colaboración entre Radiología y Neumología es fundamental para aprovechar al máximo la información que aporta la TC de tórax. Mientras que el radiólogo identifica y caracteriza hallazgos en imagen como los nódulos pulmonares, el enfisema, las bronquiectasias o las alteraciones pulmonares intersticiales, el neumólogo puede valorar su relevancia clínica, estimar el riesgo de progresión y decidir si son necesarias pruebas complementarias o un seguimiento específico”.

“Detectar alguna alteración pulmonar intersticial (ILA) en una TC de tórax no significa necesariamente que exista una enfermedad ni que sea preciso iniciar un tratamiento. Es fundamental interpretar cada hallazgo en el contexto clínico del paciente, teniendo en cuenta sus antecedentes, los posibles síntomas y los factores de riesgo”, explica la Dra. Ana Villar, neumóloga y coordinadora del área de Enfermedades Intersticiales Pulmonares Difusas (EPID) de SEPAR. “La valoración conjunta entre Radiología y Neumología permite identificar qué alteraciones requieren un estudio adicional o un seguimiento y cuáles no tienen una repercusión clínica significativa. Así, podemos aprovechar la información que ofrecen estas pruebas para favorecer una atención más personalizada y mejorar la salud respiratoria de los pacientes”, concluye.

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