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Hallazgos de imagen en el traumatismo craneoencefálico grave

Radiología 67 (2025) 331-342
Hilario A, Salvador E, Chen ZH, et al.
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Autor/es: Dra. Sonia Benítez Rivero

En este artículo los autores analizan el papel de la neuroimagen (TC y RM) en el traumatismo craneoencefálico (TCE) grave, con especial énfasis en su utilidad diagnóstica y pronóstica.

En concreto, revisa cómo la tomografía computarizada (TC) es la técnica fundamental en la fase aguda del TCE, ya que permite identificar rápidamente hemorragias, fracturas y lesiones con efecto masa, y cómo sus hallazgos se organizan en escalas pronósticas como las clasificaciones de Marshall y Rotterdam, que ayudan a estimar la mortalidad y la gravedad inicial del paciente. La clasificación de Marshall estratifica a los pacientes en seis grupos y ayuda a estimar la mortalidad a seis meses, aunque con limitaciones pronósticas. La clasificación de Rotterdam mejora esta valoración al incluir hemorragia subaracnoidea e intraventricular.

Por otro lado, el artículo destaca la importancia de la resonancia magnética (RM) que tiene mayor sensibilidad que la TC para detectar lesiones más sutiles, especialmente la lesión axonal difusa (LAD) y las lesiones del tronco cerebral, aumentando su detección hasta en un 30%, las cuales están estrechamente relacionadas con el pronóstico neurológico. La RM se considera especialmente útil en la fase subaguda del trauma.

Además, el trabajo describe las principales lesiones traumáticas intracraneales, tanto primarias (hematomas epidurales y subdurales, contusiones, hemorragia subaracnoidea, LAD, lesiones vasculares) como secundarias (edema cerebral difuso, lesiones asociadas a herniaciones cerebrales, infartos y hemorragias por hipertensión intracraneal), explicando su evolución y su impacto clínico.

En conjunto, el artículo concluye que la TC es esencial para la toma de decisiones iniciales, mientras que la RM aporta un valor pronóstico clave, y que la combinación de ambas técnicas permite una mejor caracterización del daño cerebral y una estimación más precisa del pronóstico en el TCE grave.

 

PUNTOS FUERTES:

  • Revisión completa y actualizada del TCE grave desde el punto de vista radiológico.
  • Explicación clara de la utilidad comparada de TC y RM.
  • Buen enfoque en la correlación imagen–pronóstico clínico.
  • Describe de forma detallada las principales lesiones traumáticas intracraneales.
  • Incluye clasificaciones clave (Marshall y Rotterdam) ampliamente usadas en  la práctica clínica.

 

PUNTOS DÉBILES:

  • Enfoque principalmente radiológico, con poca integración clínica-terapéutica.
  • Algunas técnicas avanzadas de RM (tensor de difusión y perfusión) se describen, pero su utilidad clínica sigue siendo limitada y poco estandarizada.
  • La mayoría de las conclusiones pronósticas proceden de estudios observacionales y pueden variar según la población analizada.

 

 

Dra. Sonia Benítez Rivero

Editora de la sección de Neurorradiología

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