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Áreas de conocimiento
Ha llegado el momento de dar mis primeros pasos visibles en el Espacio Editorial Virtual.
Los primeros pasos son siempre inestables y dubitativos pero también van acompañados de mucha ilusión y motivación. Por suerte, en ocasiones, hay alguna mano cerca que te transmite la seguridad y el valor para continuar hacia delante.
En estos tres meses en el cargo ya puedo decir que he ganado. He ganado porque las manos que me pusieron aquí y me sostienen en estos primeros pasos pertenecen a personas generosas y brillantes en todos los aspectos. Tener la oportunidad de conocerlas y aprender de ellas es un privilegio. Ellas son Cristina García Villar y Luisa Nieto Morales. También quiero hablar de Juana Plasencia, actualmente vocal responsable de publicaciones de la SERAM, a la que conocí en nuestro Congreso Nacional y con la que ya está siendo un placer trabajar y aprender.
Me embarco en esta aventura con curiosidad, dispuesta a disfrutar de todas las cosas buenas que me proporcionará pero siendo consciente de la responsabilidad y del esfuerzo que conlleva y que por supuesto habrá momentos más exigentes. La fama cuesta.
Si algo he aprendido en los últimos años es que hay vida científica-radiológica más allá de las salas de informe y reconozco que ese es otro de los grandes motivos que me llevó a aceptar este reto. Necesitamos estos espacios para tomar perspectiva y recordar que nuestra profesión es mucho más amplia y rica.
Vivimos inmersos en una realidad asistencial cada vez más exigente. La presión de la actividad diaria, las listas de espera, los comités multidisciplinares, las guardias,… pueden llegar a consumirnos hasta el punto de desinteresarnos por todo lo demás. A veces entramos en una dinámica de pura supervivencia: cumplir con nuestro horario, sacar adelante todos los informes pendientes y llegar al final del día deseando únicamente desconectar.
Pero lo cierto es que hay un mundo muy interesante y enormemente enriquecedor más allá de la asistencia. Un mundo de investigación, de divulgación, de pensamiento crítico y de intercambio de conocimiento que forma parte también de nuestra profesión. Es por ello que intentar tomar conciencia o recordar el camino a ese mundo nos puede ayudar a levantar la mirada, recuperar la curiosidad y, quizá, a reencontrarnos o incluso descubrir en nosotros mismos motivaciones perdidas o desconocidas.
En este contexto cobra especial sentido Espacio Editorial Virtual. Una de sus principales fortalezas es precisamente ofrecer una mirada más completa sobre nuestro trabajo. Compartimos análisis críticos realizados por expertos de artículos nacionales e internacionales donde se destacan tanto sus fortalezas como los puntos débiles, siempre desde una perspectiva constructiva y con la intención de aprender.
Detrás de cada artículo hay mucho más que un resultado publicado. Hay horas de trabajo, búsqueda, escritura, revisiones y muchas veces también dudas y esfuerzo. La difusión científica requiere tiempo y dedicación, y creo que merece que sepamos reconocerlo y ponerlo en valor.
Inicio esta etapa con el deseo de dar continuidad a todo lo construido hasta ahora, pero también con ganas de aportar para que este proyecto siga creciendo y mejorando.
A aquellos que aún no conocéis este proyecto os animo a que le deis una oportunidad y a los que ya lo conocéis que sigáis disfrutando de él. Y por supuesto, os animo a participar en él porque el Espacio Editorial Virtual es de y para todos nosotros.
Espero disfrutar mucho de este camino y, sobre todo, compartirlo con todos vosotros.
Sara Sánchez Bernal
Editora jefe del Espacio Editorial Virtual
De Radiodiagnóstico a Radiología: ¿debe evolucionar el nombre junto con la especialidad?
Mucho antes de ser médico, paseando por el pueblo de mi madre, me llamó la atención una pequeña placa situada en el portal de una casa. Bajo el nombre de un doctor, que ya no recuerdo, aparecía una explicación sencilla de su especialidad: “médico de los ojos”.
Años después, siendo ya radióloga, he vuelto algunas veces a pensar en aquella placa. Para los vecinos no debía existir demasiada incertidumbre: si alguien tenía un problema en los ojos o en la visión, sabía a qué médico acudir. Algo parecido sucede con muchas especialidades médicas. Con la Radiología, sin embargo, no siempre ocurre así. Los pacientes reconocen probablemente mejor nuestras tecnologías —una ecografía, una tomografía computarizada o una resonancia magnética— que al médico especialista que utiliza la imagen para participar en su proceso asistencial.
Quizá por ello merezca la pena preguntarnos por nuestro nombre.
La Radiología actual participa en múltiples momentos del proceso de enfermedad: detección y cribado, diagnóstico, caracterización y estadificación, discusión multidisciplinar, selección y planificación terapéutica, evaluación de respuesta y seguimiento. A ello se suman la creciente especialización por órganos y sistemas, la imagen funcional y cuantitativa, los biomarcadores, la inteligencia artificial, la seguridad y la calidad, junto con aspectos menos tecnológicos y no menos importantes: comunicación, información, experiencia del paciente y humanización de la asistencia radiológica [1,2].
En España, la denominación oficial continúa siendo Radiodiagnóstico. El programa formativo vigente, aprobado en 2008, establece cuatro años de formación especializada [2]. Resulta especialmente interesante releer hoy aquel documento: ya entonces describía Radiodiagnóstico como una especialidad sofisticada y compleja, reconocía expresamente su vertiente terapéutica mediante procedimientos mínimamente invasivos guiados por imagen y afirmaba que «el radiólogo es un especialista clínico». El propio programa reconocía además el considerable incremento de competencias, conocimientos y habilidades exigibles al especialista y contemplaba su adaptación periódica a los cambios científicos y asistenciales [2].
Casi dos décadas después, esa transformación no ha hecho sino continuar.
Esta creciente complejidad plantea inevitablemente una segunda cuestión: ¿continúa siendo suficiente nuestra estructura formativa? Las diferentes áreas de la Radiología han desarrollado cuerpos doctrinales de creciente profundidad y ya se ha señalado en nuestro propio entorno que cuatro años de residencia pueden limitar las posibilidades de desarrollar formación avanzada en áreas específicas [3].
El contraste europeo merece atención. El European Training Curriculum for Radiology de la ESR establece un itinerario formativo de cinco años, con un nivel I en los años 1–3 y un nivel II en los años 4–5, que incorpora una mayor flexibilidad formativa y permite profundizar en áreas de especial interés [4]. Recomendaciones europeas recientes derivadas del proyecto EU-REST proponen asimismo cinco años como duración estándar de la formación especializada en Radiología y sitúan el currículo de la ESR como referencia europea [5].
Esta ampliación de competencias se observa con especial claridad en la Radiología Vascular e Intervencionista, donde la atención guiada por imagen se extiende desde la valoración y selección del paciente hasta el seguimiento posterior. La terapia guiada por imagen no comienza al introducir una aguja o un catéter ni termina al finalizar el procedimiento. Requiere valorar al paciente y su enfermedad, establecer la indicación, seleccionar y planificar el tratamiento, informar y acompañar al paciente, realizar el procedimiento, manejar el periodo perioperatorio y sus posibles complicaciones, evaluar sus resultados y participar en el seguimiento. Es un proceso clínico que exige conocimiento, juicio médico, habilidades técnicas y entrenamiento específico. Los actuales currículos europeos de Radiología Intervencionista incorporan precisamente competencias clínicas junto con las competencias técnicas necesarias para proporcionar tratamientos seguros y eficaces [6].
En este contexto, quizá merezca también ser considerado el concepto de Radiología Clínica. No constituye actualmente una denominación reconocida de nuestra especialidad en España ni se plantea aquí como una solución establecida. Sin embargo, otros modelos europeos ofrecen referencias interesantes. En el Reino Unido, el término Clinical Radiology identifica una especialidad que utiliza la imagen para diagnosticar, tratar y monitorizar enfermedades y lesiones [7]. Quizá el adjetivo clínica nos recuerde algo que nuestro propio programa formativo ya afirmaba en 2008: somos especialistas médicos [2].
La cuestión de la identidad tampoco es únicamente semántica. Continúa existiendo una distancia entre aquello que hacemos y lo que la sociedad conoce de nosotros. En un estudio poblacional estadounidense de 1.000 participantes, solo el 39,8 % reconocía la Radiología Intervencionista como una especialidad médica, mientras que el 92 % manifestaba preferir un procedimiento mínimamente invasivo frente a cirugía cuando fuera posible [8]. En una encuesta internacional posterior sobre la situación de la Radiología Intervencionista, el conocimiento de la especialidad fue precisamente la necesidad señalada con mayor frecuencia; educación, derivación de pacientes y formación figuraron también entre las necesidades principales [9].
Quizá, por tanto, nombre, identidad, reconocimiento y formación formen parte de una misma conversación.
No se trata de enfrentar diagnóstico y tratamiento, Radiología general y especialización, tecnología y humanización. Precisamente lo contrario: se trata de preservar una identidad radiológica común, suficientemente amplia para representar todo aquello que hacemos y suficientemente sólida para permitir que sus diferentes áreas evolucionen y alcancen las competencias avanzadas que requieren.
¿Radiodiagnóstico? ¿Radiología? ¿Radiología Clínica? Esta reflexión no pretende anticipar una respuesta, sino abrir una conversación.
Porque quizá antes de decidir cómo queremos llamarnos debamos preguntarnos qué médicos queremos ser, qué formación necesitamos para conseguirlo y si nuestros pacientes saben quiénes somos y qué podemos hacer por ellos.
Nuestra propia historia demuestra que la especialidad ha sabido evolucionar. Quizá haya llegado el momento de preguntarnos si estamos nuevamente ante uno de esos momentos.
Dra. Gemma Sempere Campello
Radióloga Vascular e Intervencionista
Miembro del Comité Editorial de la Editorial Virtual SERAM
Editor de la sección de la SERVEI – Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista
Bibliografía
[1] Kemp JL, Mahoney MC, Mathews VP, Wintermark M, Yee J, Brown SD. Patient-centered radiology: where are we, where do we want to be, and how do we get there? Radiology. 2017;285(2):601-8. doi:10.1148/radiol.2017162056.
[2] Ministerio de Sanidad y Consumo. Orden SCO/634/2008, de 15 de febrero, por la que se aprueba y publica el programa formativo de la especialidad de Radiodiagnóstico [Internet]. Boletín Oficial del Estado. 2008 Mar 10 [citado 21 Sep 2026];(60):14333-41. Disponible en: https://www.boe.es/eli/es/o/2008/02/15/sco634
[3] Sánchez Talavera S, Escobedo Araque CM, Vallejo Palomino T, Carrillo Colmenero AM, Martínez Huertas C, Muñoz AM. Subespecialidades radiológicas y formación en Radiodiagnóstico [Internet]. Piper SERAM. 2018 Apr 28 [citado 21 Sep 2026];2(1). Disponible en: https://piper.espacio-seram.com/index.php/seram/article/view/8650
[4] European Society of Radiology. European Training Curriculum for Radiology: Levels I and II [Internet]. Vienna: European Society of Radiology; 2025 [citado 21 Sep 2026]. Disponible en: https://myesr.org/app/uploads/2025/02/ESR_2025_European_Training_Curriculum_Level_I_II.pdf
[5] Brady AP, Loewe C, Brkljačić B, Paulo G, Szucsich M, Hierath M; on behalf of the European Society of Radiology. Guidelines and recommendations for radiologist staffing, education and training. Insights Imaging. 2025;16:57. doi:10.1186/s13244-025-01926-6.
[6] Cardiovascular and Interventional Radiological Society of Europe. European curriculum and syllabus for interventional radiology [Internet]. 3rd ed. Vienna: Cardiovascular and Interventional Radiological Society of Europe; 2023 [citado 21 Sep 2026]. Disponible en: https://www.cirse.org/wp-content/uploads/2023/02/cirse_IRcurriculum_syllabus_2023_web.pdf
[7] Royal College of Radiologists. Discover clinical radiology [Internet]. London: Royal College of Radiologists; [citado 21 Sep 2026]. Disponible en: https://www.rcr.ac.uk/our-specialties/clinical-radiology/discover-clinical-radiology/
[8] Rodgers B, Rodgers KA, Chick JFB, Makary MS. Public awareness of interventional radiology: population-based analysis of the current state of and pathways for improvement. J Vasc Interv Radiol. 2023;34(6):960-7.e6. doi:10.1016/j.jvir.2023.01.033.
[9] Guan JJ, Elhakim T, Matsumoto MM, McKeon T, Laage-Gaupp F, Iqbal S, et al. Results of a global survey on the state of interventional radiology 2024. J Vasc Interv Radiol. 2025;36(5):751-60.e5. doi:10.1016/j.jvir.2024.12.594.











